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Maradona murió sin tener drogas ni alcohol en la sangre, revelan en el juicio por asesinato del ídolo argentino
El astro del futbol falleció en noviembre de 2020. En adelante, se plantearon sospechas de negligencia médica, de la cual se acusa a siete personas.


Diego Maradona, una de las figuras más icónicas del fútbol mundial, no tenía rastros de alcohol ni de “drogas de abuso” en su organismo al momento de su fallecimiento, según confirmó el perito bioquímico Ezequiel Ventosi durante el juicio que se sigue contra siete profesionales de la salud por su muerte.
A pesar de su historial de consumo de sustancias, las pericias toxicológicas realizadas tras su deceso en 2020 no encontraron rastros de cocaína, marihuana, MDMA, éxtasis ni anfetaminas.
“Ninguno de los cuatro tubos (de muestras) dio detectable para cocaína, marihuana, MDMA, éxtasis ni anfetamina”, aseguró Ventosi, quien analizó muestras de sangre, orina e hisopados del exfutbolista.
Además, constató que tampoco había presencia de alcohol en su cuerpo.
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No obstante, sí se detectaron cinco sustancias correspondientes a medicamentos utilizados para tratar afecciones como depresión, convulsiones, psicosis y náuseas.
El astro del fútbol argentino falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años, debido a un edema pulmonar provocado por una insuficiencia cardíaca. En ese momento, se encontraba bajo una internación domiciliaria en una casa en Tigre, al norte de Buenos Aires, tras haberse sometido a una neurocirugía por un hematoma subdural.
Su muerte desató una profunda conmoción en Argentina y el mundo, y dio paso a una investigación judicial que llevó a la imputación de su equipo médico.

El testimonio de Ventosi se produjo en la cuarta semana del juicio que se desarrolla en los tribunales de San Isidro, donde se busca determinar si hubo negligencia en la atención que recibió Maradona en sus últimos días.
En la audiencia del martes también se leyó la declaración de 2021 del médico personal del exfutbolista entre 1978 y 2009, Alfredo Cahe, quien falleció en 2024. En su testimonio, Cahe expresó sus dudas sobre la atención que recibió Maradona en la Clínica Olivos, donde se recuperaba tras su cirugía. Aseguró que la internación domiciliaria no era la opción adecuada y que el paciente debía haber estado en terapia intensiva con un monitoreo cardíaco constante.
“Era lo menos indicado, debía estar bajo terapia intensiva, con control del corazón constante y continuo”, señaló Cahe, quien también opinó que hubo negligencia médica y que la falta de supervisión y medicación contribuyó a su fallecimiento. “Con un correcto seguimiento y control (la muerte) era evitable”, afirmó.
Durante la jornada también declararon otros tres peritos, entre ellos la anatomo-patóloga Silvana de Piero, quien analizó los órganos de Maradona tras su muerte. De Piero detalló que el hígado del exjugador presentaba signos compatibles con cirrosis, sus riñones mostraban insuficiencia, sus pulmones tenían una patología crónica y su corazón evidenciaba signos de falta de oxígeno.

Los siete acusados en el juicio, entre ellos médicos, enfermeros, una psiquiatra y un psicólogo, enfrentan cargos por homicidio con dolo eventual, una figura legal que implica que eran conscientes de que su accionar podía derivar en la muerte del paciente. Una octava acusada, una enfermera, será juzgada en un proceso separado.
De ser hallados culpables, los imputados podrían recibir penas entre ocho y 25 años de prisión.
El proceso judicial, que comenzó el 11 de marzo, se extenderá al menos hasta julio y contará con la declaración de decenas de testigos. La investigación ha generado un intenso debate sobre la responsabilidad del equipo médico en la muerte del ídolo argentino y sobre si se tomaron las medidas necesarias para garantizar su bienestar en sus últimos días. Mientras tanto, los familiares de Maradona y sus seguidores siguen atentos al desarrollo del juicio en busca de respuestas y justicia.